35 años con The Legend of Zelda

Hace unos meses os traíamos un hermoso recorrido por la historia del fontanero vestido de rojo de Nintendo, Super Mario. Hoy la efeméride es otra, hoy el cumpleañero es otro, o cumpleañera, según se quiera ver. Hoy, o mejor hablo en pasado porque fue hace unos días, una saga de videojuegos con una media de calidad, si me apuráis incluso mejor que la del propio fontanero, cumple años. Hoy, o hace unos días, 35 años atrás se lanzaba al mercado por primera vez The Legend of Zelda. Desde el blog queremos rendirle homenaje ya que se trata de una saga que nos ha marcado mucho y de la que nos consideramos grandes fans.

Cómo llegó a mi vida

A diferencia de lo que contase hace meses con Super Mario, mi llegada a la saga The Legend of Zelda fue completamente distinta. Así como el fontanero regordete podía entrarme por los ojos a principios de los 90, en plena niñez, las aventuras de Link no me llamaban en absoluto. Mi entrada en el mundillo de los videojuegos, obviando las Game & Watch, fue con Super Nintendo y Super Mario World. Un juego sencillo y que para un chaval de 5 años como servidor, era relajante y no te penalizaba en exceso, algo que para alguien que se estaba iniciando en los videojuegos era lo ideal. Aunque en Japón Super Mario World y The Legend of Zelda: A Link to the Past saliesen con varios años de diferencia, en Europa nos llegaron casi a la par. A pesar de ello, no me llamaba en absoluto la aventura de Link. Y era normal dada mi temprana edad. Acabó la generación de Super Nintendo y servidor seguía sin entrar en la legendaria saga de leyenda.

No fue hasta bien entrada la generación de Nintendo 64 cuando me empezó a interesar la saga que hoy nos ocupa. La culpa la tuvieron las revistas de la época y sus geniales VHS (Hoy día los recordamos como infames y llenos de mentiras, pero… y ¿qué? en su momento eran geniales). Unos VHS que nos lo vendían todo, absolutamente todo, éramos muy ingenuos y además tenían un poder de convicción añadido, ya que eran la única manera que teníamos de ver tráiler, nos tenían absolutamente ganados. Los culpables principales fueron dos. Por una parte, “Lo mejor de Nintendo 64” una cinta narrada por la gente de Game 40, el exitoso programa de radio sobre videojuegos de los 90. Y por otro lado, el más grande entre los grandes, la cinta llena de mentiras, pero que, sin embargo, nos vendió absolutamente todo ya que en todo momento situaban a la consola de Nintendo, la Nintendo 64, muy por encima de sus rivales ridiculizando sin parar a la PlayStation de Sony. Sí, estoy hablando del magnífico “Informe 64″, también conocido como “Alto Riesgo 2″. Lo vi un número de veces inimaginable. Hoy día me conozco absolutamente de memoria todos y cada uno de los diálogos de la cinta, así que os podéis hacer una idea.

Sin embargo, no me compré The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Por aquel entonces no tenía ingresos propios, tendría unos 10 o 12 años. Como mucho podía conseguir, vía regalos, unos 3 juegos al año. Mi prioridad era comprarme las nuevas iteraciones de las sagas que tuve en Super Nintendo, como pudieran ser Super Mario, F-Zero o Star Fox. Afortunadamente, un amigo y compañero de clase, que tenía un hermano mayor que él, sí que se hizo con el juego, así que tras pasárselo él se lo pedí y me lo prestó. Seguía siendo un juego muy complejo para la edad que servidor tenía por aquel entonces y además, estaba en perfecto inglés. Por suerte, era gran consumidor de revistas de la época, tanto de la Nintendo Acción como de la Hobby Consolas y, además, no me perdía ninguna revista de trucos que vendían en forma de recopilatorio. Como no podía ser de otra forma, la que incluía la guía completa de Ocarina of Time, estaba en mi poder. Sí, así es, mi primera partida a esta obra maestra, el que considero mejor videojuego de todos los tiempos, fue con guía de principio a fin. Y ¿sabéis lo mejor? Que la disfruté como un enano. Por la edad que tenía, no sentí en ningún momento no estar disfrutando del trayecto, la posibilidad de perderme y no saber a dónde ir probablemente me hubiera frustrado. Hoy día recuerdo aquello como algo mágico, una experiencia plena y lo de la guía como una anécdota.

Años después llegaría al mercado The Legend of Zelda: Majora’s Mask. Y como podéis suponer, no lo compré. No me interesó lo más mínimo y eso que me había gustado mucho la anterior entrega. Seguramente influyó mi limitado presupuesto y el hecho de que los juegos de Super Mario me gustasen demasiado.

El momento en el que la Leyenda caló en mí

Como habéis visto hasta ahora me perdí muchos juegos de la saga, como pudieran ser los primeros The Legend of Zelda o Zelda II: The Adventures of Link y también los maravillosos The Legend of Zelda: A Link to the Past o el The Legend of Zelda: Link’s Awakening. Sin embargo, este último sí que lo conocí, en la que fue probablemente la versión más conocida del título en nuestro país, la inolvidable La Lellenda de la Cerda Ed. Charnega DX. Un hack muy gamberro de Charnego Translations que lo petó mucho en internet allá por principios del año 2000. Una versión modificada de Link’s Awakening con todos los textos modificados y también algunos de los sprites. Leyenda viva de internet. La escena donde la Marin te cuenta como liarte un porro es simplemente antológica.

Dejando a un lado este inciso, que también tuvo bastante culpa de la que saga me gustase cada vez más, el enamoramiento total y absoluto de mi persona con la saga The Legend of Zelda sucede en el año 2003. Las culpables fueron la GameCube y la GameBoy Advance. Donde se lanzaron dos títulos que salieron casi a la par ese año. Aunque técnicamente no fue con dos juegos, sino con varios.

El principal culpable fue la nueva entrega de la saga para consolas de sobremesa. Una entrega que visualmente introdujo un cambio radical y que a muchos, servidor el primero, nos pareció un enorme paso atrás y más comparándolo con otros juegos de gráficos punteros como Metroid Prime. Sin embargo, jugablemente eran tan bueno, que la estética daba completamente igual. The Legend of Zelda: The Wind Waker era un juego sublime. Nos daba una libertad de exploración y que además te recompensaba muy bien por ella, con tesoros o minijuegos. Un juego que me absorbió por completo y disfruté muy mucho. Sin lugar a dudas está en mi top 5 de juegos favoritos de la saga.

Wind Waker no vino solo. En un alarde de atraer a más fans y que conociesen las anteriores entregas de la saga, Nintendo regaló como reserva The Legend of Zelda: Collector’s Edition. Un recopilatorio que incluía, 4 juegos de la saga, entre los cuales estaban sus dos primeras entregas para NES y las dos entregas de Nintendo 64 (junto con el Master’s Quest). Algo que sin duda me forzó a reservar la nueva entrega de la saga y poder al fin conocer sus dos primeras entregas y el peculiar Majora’s Mask.

El segundo gran culpable fue la fantástica versión para GameBoy Advance de A Link to the Past. El hecho de haberme perdido la entrega de Super Nintendo en su momento me incitó mucho a hacerme con esta versión. Me apasionó completamente. Un juego que casi 30 años después sigue siendo una de las mejores entregas de la saga y nos presenta un mapa enorme y unos diseños de mazmorras excelentes. Además esta entrega no vino sola, sino que añadió un modo multijugador llamado Four Swords, que presentaba unos desafíos bastante divertidos, aunque apenas duraba un par de horas.

Una luz y varias sombras con la nueva generación

Como podéis suponer, me volví a perder títulos. Tras el relativo éxito que tuvo el modo multijugador Four Swords, Nintendo lo intentó con una entrega completa para GameCube orientada al multijugador llamada The Legend of Zelda: Four Swords Adventures, que no me llamó en absoluto la atención. Durante la generación de Nintendo 64 especialmente y también un tanto con la generación de GameCube, servidor siempre se fijó mucho más en las consolas de sobremesa que en las portátiles. Por eso mismo pasaron desapercibidos ante mis ojos juegazos como The Legend of Zelda: Oracle of Ages y Oracle of Seasons, juegos que hoy día sigo sin haber jugado (Imperdonable, Nintendo, ¡por favor, lánzalos en consolas modernas!) o The Legend of Zelda: The Minish Cap, otro juegazo que, este sí, le di a posteriori y lo disfruté mucho.

Allá por el año 2006 llegaría la nueva generación de consolas de Nintendo y vino de la mano de una nueva entrega de la saga. Una que volvió al fotorrealismo y me tenía loco, completamente loco. The Legend of Zelda: Twilight Princess me entró por los ojos y me lo compré de salida junto con la Wii. Me gustó mucho, muchísimo, con locura. El personaje de Midna estará siempre en el olimpo de personajes de la saga.

Lo que vino después no me gustó tanto, de hecho, le llegué a coger una tirria bastante importante a la saga.

Nintendo decidió que el lugar que le correspondía a Toon Link era Nintendo DS. Y nos brindó dos títulos que, a juicio personal, suponían un enorme paso atrás respecto a las anteriores iteraciones de la saga en las portátiles. The Legend of Zelda: Phantom Hourglass y The Legend of Zelda: Spirit Tracks fueron las dos entregas para la portátil de doble pantalla de Nintendo y no me llamaron en absoluto en primera instancia. El primero lo jugué bastante temprano, pese a no comprarlo de salida y no me gustó apenas nada, era repetitivo y aburrido, además de bastante guiado y poco libre respecto a su hermano mayor de GameCube. Como podéis imaginar el segundo ni siquiera lo compré, me hice con él hace un par de años y lo he jugado realmente poco.

Las decepciones no se quedarían únicamente en la portátil, sino que continuarían en la consola de sobremesa. Durante años fuimos conociendo el proceso del desarrollo de lo que sería el nuevo juego de la saga para la Wii, su entrega exclusiva. The Legend of Zelda: Skyward Sword nos llegaría casi al final de la generación de Wii, tras varios años de desarrollo y… uff, por dónde empiezo yo.

No me gustó nada el videojuego, pero nada, absolutamente nada. Lo compré con el pack con mando y banda sonora, una edición sin duda fantástica que conmemoraba el 25 aniversario de la saga. Hay tantas cosas que encontré negativas en el juego, empezando por el control que se desincronizaba a cada rato, pasando por un cielo completamente vacío, la repetición hasta la saciedad de los 3 únicos mapas que tiene el juego. En fin, mejor me voy a contener, que todo no era malo, pero, en conjunto, como juego de la saga The Legend of Zelda era tremendamente decepcionante, y se llevó dieces en la prensa (¡Ay! Me acabo de morder la lengua).

Como habéis visto, la generación de Wii y Nintendo DS me hizo cogerle mucha tirria a la saga. Lo que vendría después se podría considerar un impasse. La saga estaba estancada, ni terminaba de convencer ni tampoco de cuajar en cuanto a ventas. Los desarrolladores no daban con la tecla para reinventarla. Lo que nos vendría inmediatamente después sería un aluvión de títulos ya conocidos o fórmulas existentes con el objetivo de no perder el interés de los fans en la saga mientras las cabezas pensantes decidían cómo darle un vuelco a los cimientos para volver a enamorar a propios y extraños.

Reaprovechamiento a falta de originalidad

Lo más “original”, si podemos considerarlo así, durante esta generación fue The Legend of Zelda: A Link Between Worlds. Entrecomillo lo de “original” ya que se trataba de una secuela directa de A Link to the Past. Un juego con un lavado de cara a nivel visual, pero que jugablemente heredaba mucho del título de Super Nintendo. También introdujo conceptos jugables francamente interesantes como la posibilidad de introducirse en las paredes para desplazarse por el escenario. Un juego tildado una vez más de clon de algo ya existente, pero que, sin embargo, gustó bastante entre el público. Sí, era algo ya conocido, pero estaba muy bien hecho ¡qué narices, era muy chulo!

El segundo y último título “no remasterización” de esta época fue The Legend of Zelda: Tri Force Heroes. Y este, este… este sí que no había por donde cogerlo. Aprovechando el motor gráfico del anterior A Link Between Worlds, se sacaron de la manga un título completamente orientado al multijugador. Era, en esencia, un Four Swords, con el motor gráfico y mecánicas del anteriormente mencionado, pero lo más curioso del asunto era que el protagonista no era el Link de ese juego, sino Toon Link. En fin, un título bastante mal recibido tanto por prensa como por público y con razón.

Cuatro, sí, cuatro fueron las remasterizaciones con las que tuvimos que tragar durante esta generación. Títulos ya existentes vendidos como nuevos, y ¿sabéis lo peor? Que servidor el primero se lanzó a por ellos, por las enormes ganas de rejugarlos que tenía.

Ocarina of Time y Majora’s Mask fueron remasterizados para Nintendo 3DS. Dos versiones mejoradas que nos traían más de una década después los títulos que sentaron las bases de la saga en las tres dimensiones. Con la ayuda de la pantalla táctil para el mapa e inventario ganaban muchos enteros. Además se había mejorado mucho el seguimiento dentro de las mazmorras (odioso Templo del Agua). Y también se habían rehecho los modelos de algunos personajes y lucían francamente bien.

Wind Waker y Twilight Princess harían lo propio para Wii U. Unas versiones en alta definición de los dos títulos de GameCube. Otro par de juegos que lucían realmente bien tras su lavado de cara. Además, en un caso muy similar al de Nintendo 3DS, en este caso el Wii U GamePad servía como mapa e inventario y nos facilitaba mucho la vida.

Años después seguirían con esa senda con Link’s Awakening para Nintendo Switch o Skyward Sword. El primero de los mencionados al menos sí que se lo trabajaron. Tuvo un lavado de cara completo a un estilo de dibujo o Pin y Pon, que dada la ambientación del juego le sentaba realmente bien. El segundo otro refrito HD sin apenas añadidos.

La reinvención desde los cimientos

Casi 20 años después de que Ocarina of Time revolucionase por completo la industria y asentase las bases para hacer aventuras en tres dimensiones, The Legend of Zelda: Breath of the Wild haría lo propio con los mundos abiertos y la forma de interactuar con ellos. Tuvieron que pasar casi 20 años para que la saga lograse reinventarse a si misma, casi 20 años lanzando títulos realmente buenos, pero que heredaban una y otra vez conceptos ya vistos en otros títulos de la saga y eso cuando no se trataba directamente de refritos. Pero sí, 20 años después decidieron destruir todo lo que existía hasta la fecha y volver a construir desde los cimientos. ¡Y vaya si lo consiguieron!

Breath of the Wild fue el título de lanzamiento de Nintendo Switch, aunque también salió para Wii U. Si hasta la fecha ningún título de la saga había sido un “vendeconsolas” como tal, este sí que lo fue. Era tal la revolución que provocó en los cimientos de la saga, que ya de por sí gustaba mucho, que hizo que tanto propios como extraños decidiesen darle una oportunidad. Vendió bien, realmente bien, es ya de lejos el juego con mejores ventas de toda la saga.

Es cierto que yo repito una y otra vez el mantra de “eso no es un Zelda” y ojo, en parte lo sigo pensando. Para mí la saga The Legend of Zelda debe consistir en mazmorreo, algo de lo que este juego carece. Sin embargo, ofrece otras cosas. La exploración e interacción con el entorno que ofrece este juego roza la excelencia. Es un juego redondo en prácticamente todos los sentidos. Un mapa inmenso, mil cosas que explorar y coleccionar. Detalles ocultos hasta en el rincón más remoto. Sin embargo, yo creo que ese exceso de ambición le llevaron a descuidar un poco la forma de contar la historia y el hecho de prescindir de las mazmorras como tal yo creo que no le sentó del todo bien. Pero vaya, que es una jodida obra maestra.

Todos los juegos tienen una historia, pero solo uno es leyenda

No sabemos aun qué nos deparará la saga The Legend of Zelda en el futuro. Lo que sí está sobradamente claro es que la saga se encuentra en, probablemente, el mejor momento de toda su historia. Breath of the Wild ha gustado tanto y ha vendido tanto que ya tiene una secuela en desarrollo. Y no dudamos en absoluto que mantendrá el nivel de excelencia que tuvo su predecesor.

A pesar de que Nintendo todavía no ha celebrado el 35 aniversario de la saga como se merece, aunque esperamos que pronto lo haga como ya hiciera con Super Mario, esperamos que este recorrido por la evolución de la saga The Legend of Zelda os haya gustado. Ha sido un recorrido desde mi punto de vista, huelga decir.

¡Feliz 35 Aniversario The Legend of Zelda!

Contadnos si os ha gustado este repaso con muchos toques de nostalgia. Nos gustaría escuchar vuestras experiencias con la saga The Legend of Zelda, con sus videojuegos y con su evolución. Os leemos en las redes y en los comentarios del blog. ¿Qué supone para vosotros que este aventurero de verdes ropajes cumpla 35 años?

¿Qué significa la saga The Legend of Zelda para vosotros?

#TheLegendofZelda35th #Zelda35th #Zelda35Resultado de imagen de link 8 bits

PD: Hemos obviado los Spin off como pudieran ser los Hyrule Warriors, los juegos de Tingle o el Link’s Crossbow Training por no ser canon o serlo de dudosa calidad. No nos hemos olvidado de los Zelda de CDi ya que no existieron jamás.

Un comentario sobre “35 años con The Legend of Zelda

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