Reseña: Mortal Kombat

Corría el año 1995 y las películas basadas en videojuegos de gran éxito comenzaban a ser una realidad. Tras las relativamente exitosas, pero infames, películas de Super Mario Bros o Street Fighter, la industria del cine se dio cuenta, aunque esto no duraría mucho, que había que tomarse menos licencias y hacer películas más fieles al videojuego en cuestión. Y así llegamos a la primera película de gran éxito y también una de las mejor valoradas basadas en videojuegos hasta la fecha, Mortal Kombat.

El film de mediados de los 90 es una oda al videojuego homónimo de Midway. Una cinta que se toma poco en serio a si misma y esa es su gran virtud. ¿Acaso el videojuego tenía historia? Pues la verdad es que no. El manual nos contaba algo de un mundo exterior y demás parafernalia, pero la verdad es que el juego no nos contaba apenas nada. La película hizo lo propio con una muy breve introducción que era básicamente la reunión de los personajes y después era un no parar: pelea, torneo, pelea, torneo y más peleas. Y por eso la recordamos tan bien, porque olía a serie B por todas partes y era muy frenética. Básicamente nos daba lo que todos fuimos a buscar.

Tras ese gran éxito vino su infame secuela y un sinfín de películas basadas en videojuegos que se tomaban demasiado en serio a si mismas y no supieron replicar el éxito de Mortal Kombat, a destacar Tomb Raider o Silent Hill, por mencionar unas pocas que no fueron tan desastrosas, pero que tampoco brillaban en exceso. No fue hasta hace un par de años con Detective Pikachu y Sonic la película cuando la industria el cine dio con la tecla. Lograron al fin llevar al cine licencias de videojuegos y crear un producto digno. Digno tanto para los fans del cine como del videojuego. Es cierto que en la de Sonic se tomaron mil y una licencias en el plano argumental y aun así lograron una película francamente entretenida. Lo dicho, Hollywood al fin lo consiguió. Y con esta situación llegamos al día de hoy.

A partir de aquí se vienen spoilers ligeros. No destripo nada que no se hubiera hecho ya público via redes sociales de la productora o tráileres. Seguid leyendo bajo la responsabilidad de cada uno.


El reboot

La trama de la película es completamente fiel a la película de 1995 y a lo que los juegos nos cuentan. Existe un Mundo Exterior que quiere apoderarse del Mundo Real y para ello debe vencer en el Torneo Mortal Kombat en 10 ocasiones. Obviamente llegados a la película, este Mundo Exterior ha vencido ya 9 veces y esta es la última para que conquiste la Tierra. Cosa que no conseguirá. Oh sorpresa Spoiler! Anda anda… si es más que obvio.

El poster no engaña a nadie y como hemos ido viendo durante los meses previos a la fecha de llegada a los cines del filme, los protagonistas de la cinta, al menos en lo que a trasfondo de la misma se refiere, son Sub-Zero y Scorpion, el actor Joe Taslim como el primero y el enorme Hiroyuki Sanada como el último a quien representa de una forma excepcional. Una rivalidad que desconozco si está presente en el juego, pero que en la película recrean a la perfección con una introducción donde nos explican que la rivalidad entre estos dos personajes viene de muchos siglos atrás y continúa en el presente.

La cinta, producida por James Wan y dirigida por Simon McQuoid, introduce un nuevo personaje, uno que no está presente en ningún videojuego de la franquicia hasta la fecha, pero que no dudamos de que como homenaje lo hagan pronto realidad. Cole Young, interpretado por el actor Lewis Tan, es el personaje principal de la película y epicentro de todos los hechos que acontecen. Como he dicho, es un personaje completamente original creado para la ocasión con la intención, afirmada por los mismos dirigentes del filme, de que empaticemos con un personaje del mundo real y que sirva de nexo de todos los demás personajes y que los podamos ir conociendo poco a poco.

Como he adelantado antes, pese a la trama general ser exactamente la misma que la primera de las películas, aquí le dan mucha más importancia al trasfondo de los personajes protagonistas. Unos personajes mucho más desarrollados que en anteriores iteraciones, pero, obviamente, sin pasarse. La película no se toma excesivamente en serio a si misma y nos da lo que queremos, en grandes dosis. Queremos peleas sin parar y eso nos da, eso sí, dándole mucho más contexto, que hace falta para empatizar, pero el justo para no saturar.

Respecto al resto de personajes, si bien su minutaje en pantalla es también elevado, apenas nos cuentan cosas de su trasfondo, por tanto no consiguen que empaticemos en exceso con ellos ni entendamos tan bien qué les motiva. Bueno, realmente les motiva salvar el mundo en el torneo Mortal Kombat, que no es baladí.

Entre ellos podemos encontrar al actor Josh Lawson como Kano o a la actriz Jessica McNamee como Sonya Blade. Unos actores que bordan su papel, están sublimes. Sin embargo, tengo una ligera queja con el primero, porque por momentos se lleva todo el protagonismo de la película con su extrema arrogancia. Tampoco se puede negar que sus diálogos hacen algo más llevadera la cinta en los tramos más lentos y eso se agradece.

Por otro lado tenemos a otros con todavía menos minutaje, pero con relativa importancia en la trama como Liu Kang, interpretado por Ludi Lin, que ha pasado de ser el personaje protagonista en la cinta de 1995 a uno secundario, pero importante, en este reboot. Acompañado en todo momento por Kung Lao, a quien da vida Max Huang. El último representante de la Tierra es Jax Briggs, a quien interpreta Mehcad Brooks. Un Jax más humano y a quien da una nueva vuelta en su desarrollo para contarnos una nueva historia de cómo consiguió sus brazos metálicos, sí, esta vez sí que son metálicos y no de plástico como en la cinta de 1997. Para terminar con los terrícolas tenemos al líder, a Raiden, interpretado por Tadanobu Asano. Aquí tengo una ligera queja. No es que el actor lo haga mal, pero tengo tan metida en mi cabeza la interpretación de Christopher Lambert en el filme de 1995, que este nuevo Raiden me parece que impone poco y eso que el de la primera película parecía un macarra de barrio, pero aun así tenía mucho más empaque.

En cuanto al bando de los “malos”, el grupo de luchadores del Mundo Exterior se compone de Sisi Stringer como Mileena, Nathan Jones como Reiko, Daniel Nelson como Kabal, Mel Jarnson como Nitara y después los totalmente digitalizados Scyzoth “Reptile” y Goro. Están todos francamente bien, pero no tienen demasiado minutaje y acaban “literalmente” hechos trizas. Como líder de este grupo tenemos a Shang Tsung interpretado por Chin Han. Quien, igual que me pasase con Raiden, no impone nada. El listón estaba demasiado alto con el gran Cary Tagawa y nuestros temores se han hecho realidad. Es un Shang Tsung que no te lo puedes tomar en serio, ya que no consigue comerse las escenas con su sola presencia, a diferencia del de la película de 1995.

De la trama no quiero hacer demasiados spoilers, pero podéis imaginar por donde van los tiros, o los golpes. Se trata de una cinta llena de violencia explicita como podemos esperar. Desmembramientos por aquí, cortes por allá, congelaciones y quemaduras y mucho más. Pero más allá de la violencia explícita e implícita por la que la saga Mortal Kombat es tan conocida, tenemos una película que realmente funciona. Qué más da que los propios humanos no se escandalicen cuando ven ascender la nieve o congelarse la calle entera o que un monstruo de 4 brazos destroce su jardín. No buscamos coherencia, sino espectáculo y vaya si nos lo da. Además el personaje de Cole Young funciona de maravilla. Empatizamos con él, dentro de lo que se puede empatizar con una persona con poderes sobrehumanos claro.

La cinta cuenta con un gran número de homenajes y referencias al videojuego en el que está basada. Desde técnicas reconocibles que tiene cada personaje, conocidos como “arcanos”, hasta los extremadamente violentos Fatalities que los hay a montones. Está claro que cuando los directores quieren cerciorarse de que un personaje no se vuelva a poner en pie lo dejan “desmembradamente” claro. Y no podemos olvidar el momento en el que cierto personaje dice “Una victoria impecable”, “Flawless Victory” en la versión original, lo cual nos pone el vello de punta. Lo mismo cuando otro de los personajes dice “Fatality”. Unos guiños que a todo fan encantarán.

Antes de concluir quiero hacer mención a la espectacular banda sonora compuesta por Benjamin Wallfisch. Una banda sonora que servidor lleva escuchando sin parar desde días antes del estreno de la cinta. Una BSO tremendamente épica con muy poco que envidiar a cualquier película de superhéroes. Se trata de unas composiciones completamente originales, entre las cuales no falta el debido homenaje al tema más reconocido de la primera película, el legendario “Techno Syndrome” de The Immortals. Una banda sonora que motiva a cualquiera y encaja perfectamente bien con las peleas tan épicas y frenéticas que incluye la película. Es imposible no emocionarse cuando en una de las peleas más importantes de la misma suenan los clásicos acordes de “Techno Syndrome“, y luego estalla la parte más épica tanto del combate como de la composición musical.

Ya podría el director Paul W. S. Anderson aprender un poco de esta película y la cosa tiene gracia ya que él fue el director de la primera película de Mortal Kombat, la del año 1995. Está claro que lo que allí hizo bien, se le fue olvidando durante los años venideros. Sólo hay que ver la infame saga cinematográfica de Resident Evil y la todavía más infumable Monster Hunter. Los videojuegos han de adaptarse a la gran pantalla bebiendo mucho más del videojuego en cuestión y dándole menos realismo y humanidad, menos importancia la mundo real. Lo de las armas de fuego en la película de Monster Hunter es demencial. Y mejor no entrar a hablar de las adaptaciones de Alone in the Dark o House of the Dead de Uwe Boll, el considerado por muchos, y con gran razón, como el peor director de la historia del cine.

Han sido muchos los que han intentado llevar a los videojuegos a la gran pantalla y pocos los que lo han logrado con relativo éxito. Los recientes éxitos de Detective Pikachu y de Sonic la película y de esta nueva entrega de Mortal Kombat nos han dejado claro una cosa, que Hollywood ha dado con la tecla. Yo ya estoy esperando la secuela de las tres. ¡Ya era hora, joder!

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